Du domaine des Murmures, Carole Martinez, Friedrich et autres lectures d’été.

« Esclarmonde, cette jeune fille emmurée dans une cellule attenante à la chapelle du château du domaine des Murmures va me manquer beaucoup » Elle touche ton âme.



Es un libro precioso en su contenido y su escritura. Habla de la Fe, bien y mal entendida, de la superstición, de las Cruzadas, de una época oscura pero también magnífica. Es una obra muy humana, con descripciones emocionantes de los sentimientos, los anhelos, las angustias. También quiero destacar como pone ante nuestros ojos modernos la absoluta pérdida que hemos sufrido de lo mágico, de las sensaciones más allá de las puramente físicas que encontramos, o encontrábamos más bien, en la naturaleza o en otras personas.

Cabe remarcar como resalta el gran poder que tiene la palabra, pero sobre todo, la escucha, el hacer las preguntas adecuadas. Una persona, aún encerrada entre muros, puede tener una influencia importantísima en facetas de la vida de los demás si su poder de influencia es grande. También me encanta la sensibilidad con que describe la difícil maternidad de la protagonista así como ese universo femenino magnífico que crea Esclarmonde, además del poder absoluto que tienen la fe y la imaginación humanas.

Es curiosa la relación que todo tiene, quizás Jung no iba desencaminado con la conciencia colectiva. En alguna playa olvidada también me introduje en el mundo del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich, admirado desde hace años por sus evocadoras pinturas. Leyendo “Tota la vida” de Ada Castells, una novela que combina una historia contemporánea con una biografía novelada del admirado Caspar, autor, entre otras obras, del famoso “El caminante sobre el mar de nubes”. Además combiné la lectura con un libro que muestra comentadas las principales obras del atormentado pintor, como “El Mar de Hielo”, “Abadía en el Robledal”, “ El monje junto al mar”, llegando a una reflexión interesante que sobre el tema realizó Ludwig Tieck, en 1795: “ Lo que tenemos a nuestro alrededor lo juzgamos como algo del día a día, aburrido, eso nos lleva a la búsqueda de tierras lejanas. La maravillosa utopía a veces se halla justo a nuestro lado, en nuestro interior”. Friedrich no viajo mucho, pero con su imaginación fue capaz de hacernos viajar, en un viaje que también invitaba a nuestro espíritu. Ahí se relaciona con nuestra novelada y querida Esclarmonde, que hacía lo mismo con su palabra.

Sea este mi pequeño homenaje al maestro de la soledad, el maestro de la quietud, que nos muestra instantes que abrazan la eternidad.

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