El Escorial, grandeza de España

AL TÚMULO DEL REY FELIPE II EN SEVILLA

Voto a Dios que me espanta esta grandeza

y que diera un doblón por describilla;

porque ¿a quién no sorprende y maravilla

esta máquina insigne, esta riqueza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza

vale más de un millón, y que es mancilla

que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!,

Roma triunfante en ánimo y nobleza.

Apostaré que el ánima del muerto

por qozar este sitio hoy ha dejado

la gloria donde vive eternamente.

Esto oyó un valentón, y dijo: Es cierto

cuanto dice voacé, señor soldado.

Y el que dijere lo contrario, miente;

Y luego, incontinente,

caló el chapeo, requirió la espada,

miró al soslayo, fuese, y no hubo nada..


Miguel de Cervantes y Saavedra, 1570



Joseph Conrad, Youth

However, they are both dead…and youth, strength, genius, thoughts,

achievements, simple hearts, all dies…No matter.


Un muy frío fin de semana de febrero, en la habitual visita que hacemos a la

capital de nuestra España un par de veces al año, para empaparnos de su

cultura, gastronomía y vibrante vida nocturna, tuvimos a bien acercarnos al

Real monasterio de San Lorenzo del Escorial.


Es la típica visita que tienes siempre en la agenda, pero, que, por una causa u

otra, nunca acabas de concretar. Como siempre digo, conocemos muchas

veces mejor las grandes pinacotecas, monumentos y ciudades del extranjero

que las propias, que no sólo no tienen nada que desmerecer, sino que en

muchas ocasiones superan en arte y emoción con creces a las de fuera. Había

leído sobre el real sitio en múltiples ocasiones, no sólo en ensayos, en la

escuela (cuando aún se enseñaba nuestra historia), sino también en novelas

como El Maestro del Prado de Javier Sierra. Pero debo decir que, después de

la visita, mi ignorancia era grande sobre lo que allí podemos encontrar.

Cuando te acercas desde Madrid ya quedas impactado por la gigante Cruz del

Valle de los Caídos. No nos dio tiempo a visitarlo, pero no dudo en que volveré

a verlo, aunque esta historia que encierra más reciente y que tantas heridas

aún hace surgir en nuestra sociedad la dejamos para una futura visita y escrito.

Al llegar a nuestro destino, atravesando el pueblo de El Escorial, ya impresiona

el edificio del monasterio, con su arquitectura sobria y majestuosa, con la gran

plaza que lleva a la entrada.

Lo que podemos encontrar buscando en cualquier inteligencia artificial (para no

decir que damos la espalda al supuesto futuro) es que San Lorenzo del

Escorial, situado cerca de Madrid, es una de las obras cumbre del

Renacimiento español y constituye el máximo exponente del estilo herreriano.

Construido por orden de Felipe II entre 1563 y 1584, el complejo fue diseñado

para ser monasterio, palacio, panteón y biblioteca, reflejando el poder del

Imperio Español. Iniciado por Juan Bautista de Toledo y continuado tras su

muerte por Juan de Herrera, quien le dio su sello definitivo caracterizado por la

sobriedad y la geometría rigurosa.


Lo que no podemos encontrar, ni nunca encontraremos en el mundo artificial es la sensación de grandeza, de misterio, de vivir el peso de la historia que evoca el edificio, no sólo en su exterior, sino cuando recorres los diferentes espacios.

Además de los patios interiores, la basílica, las estancias del Rey y la magnifica pinacoteca que aún alberga, con obras de Tiziano (El martirio de San Lorenzo), El Greco (el martirio, ahora de San Mauricio), Patinir, Velázquez, retratos de los Reyes, (destacando el de Felipe II) es de singular admiración la Biblioteca.



Quedé realmente impresionado por la estancia, que, como señalan las guías, es una estancia propia de un príncipe del renacimiento. Tiene unos 40.000 libros incluyendo 600 incunables. Podemos encontrar el Comprehensorium

(1475), impreso en Valencia por Lambert Palmart, que es una obra fundamental

de la imprenta española. También la Biblia Regia (Biblia Sacra Hebraice,

impresa por Plantino bajo el mecenazgo de Felipe II, otra de las joyas de la

biblioteca), o por ejemplo la Historia general de las Indias (Gonzalo Fernández

de Oviedo).





Pero lo que realmente impresiona es la estancia en sí, con todo el techo

pintado por Pellegrino Tibaldi bajo la dirección del propio Felipe II.Parece la

hermana pequeña de la Capilla Sixtina de Roma y está llena de detalles, de

significados. Utiliza la alegoría para conectar el saber humano con el divino,

representando las siete artes liberales (Trivium y Quadrivium): Filosofía,

Teología, Gramática, Retórica, Dialéctica, Aritmética, Geometría, Astronomía y

Música para acabar culminando en la Teología como la reina de todas las

ciencias, simbolizando la unión de la sabiduría clásica y la fe católica, tan

ligada a  la Monarquía Española y la religiosidad defendida por los Habsburgo,

siendo una referencia de la monarquía en el contexto de la Contrarreforma.



Con todo esto la visita ya merece la pena sin duda, pero faltaba lo que más

afectó a mi estado anímico: el panteón de infantes y la cripta real. Porqué si,

ahí están enterrados en un impresionante homenaje a la hermana muerte los

infantes y reyes de España tanto de los Austrias como de los Borbones. Es

realmente sobrecogedor pasar a través de ese cementerio enterrado y ver allí

todo el poder terrenal subyugado por la muerte. Con una pizca de sensibilidad

no puedes pasar por allí sin quedar algo tocado y reflexivo sobre el tránsito en

esta vida, lo efímero del poder, incluso para los dueños del mundo. Para mi

debería ser una visita obligada, sobre todo para los estudiantes, tan faltos de

realidad en estos tiempos.

Vuelvo al principio, al soneto de Cervantes y la cita de Conrad, de un libro que

justo leía esos días, Juventud, días además coincidentes con el miércoles de

ceniza (polvo eres y en polvo te convertirás). Inspiraciones artísticas en todo lo

comentado y que me reafirman en que la belleza del arte, de la vida y la

esperanza en la vida futura que esos mismos reyes perseguían, siguen

generando esperanza e ilusión en todos nosotros.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Du domaine des Murmures, Carole Martinez, Friedrich et autres lectures d’été.

Helloween en directo ¡al fin!

La batalla de Alarcos